EL SALTO, Jarabacoa.- “Un crimen ecológico”. Así definen los residentes del paraje El Salto la extracción de materiales de construcción que realiza una minera y que está destruyendo lo que antes era una hermosa montaña.
Los campesinos del lugar dicen que en la medida que los equipos pesados hieren de muerte la montaña y sacan camiones llenos de materiales, así se le va la vida a este paraje “donde la naturaleza canta”.
Sólo en los días de campaña, afirman, del lugar se extrajeron miles de camiones cargados con incontables metros cúbicos de un material llamado tosca, que se utiliza para relleno en la construcción de carreteras.
Pero Cristian Galán Durán, dueño de la mina, y otros defensores del negocio como el periodista Alcides Díaz, califican como mínimo el impacto ecológico y afirman que la mina tiene más de 45 años operando.
Otra cosa, sin embargo, piensa la mayoría de los que viven en esta comunidad.
“La mina lo está destruyendo todo”, dijo José Durán, un campesino del lugar, para quien resulta incomprensible que las autoridades permitan semejante crimen.
Además, señaló: “Hay personas que tenemos terrenos ahí detrás y si siguen extrayendo materiales llegará el tiempo que se va a erosionar todo, y eso no podemos permitirlo”.
Dijo que si las autoridades no actúan contra esta depredación, entonces la comunidad deberá actuar en consecuencia.
Nadie puede con ellos
Por la depredación causada contra el medio ambiente, el tribunal de La Vega impuso el pasado martes medidas de coerción contra Cristian Galán Durán, propietario de la mina.
Asimismo, se han manifestado en contra de este desastre ecológico la iglesia Católica, ambientalistas, el Senado de la República y el Poder Ejecutivo.
Sin embargo, no fue sino hasta la semana pasada cuando lograron que se detuvieran los trabajos de extracción de materiales.
“Parece que esa gente tiene muy buenos contactos, porque nadie logra parar los abusos contra la naturaleza”, dijo un lugareño.
Los que apoyan
Según un documento entregado ayer a la Secretaría de Medio Ambiente, la minera cuenta con el respaldo de síndico José Antonio Abreu, del diputado Pedro Antonio Delgado Valdez, del padre Ángel Rogelio Soto, rector de la UAFAM; del director del Plan Cordillera, Jesús del Carmen Soto; del presidente del PLD en Jarabacoa, Rafael Domínguez y de la abuela de los primeros hijos del Presidente de la República, Piedad Quezada Domínguez.
En un documento entregado ayer al secretario de Medio Ambiente, Omar Ramírez, las personas antes citadas expresan que la comunidad de Jarabacoa no puede estar expuesta a los vaivenes propios de intereses particulares, “que sin importar el desarrollo de la comunidad, tienen una forma muy personal de enfocar los problemas ambientales del municipio, provocando que cada dos o tres meses, las obras en ejecución se paralicen por denuncias que dañan la imagen de nuestro pujante pueblo”.
Los defensores de la mina solicitan la presencia del secretario de Medio Ambiente en una reunión para analizar la situación de operación de la mina
80% está en contra.
Según José Eladio Alcántara Romero, el 80% de la comunidad está opuesto a que sigan extrayendo materiales de la mina, pues esto sólo beneficia a dos o tres personas.
Adujo que los daños a la ecología son innumerables, pues la mina está encima del nacimiento de un arroyo, “ya el agua se va hundiendo”.
“Eso era una montaña bonita”, expresa con dolor e impotencia.
La comunidad, dice Eladio, lleva largo tiempo luchando contra la minera, “pero hay fuerzas mayores, el dinero, el poder”.
Hay turistas que al visitar a Jarabacoa se llevan una mala impresión al ver la depredación que están haciendo en esta loma, manifestó el joven.
“Ellos dicen: ¡Cóntrale!, tan linda la montaña y destruyéndola”.
Además del daño ecológico, la minera deja muy pocos beneficios a la comunidad, ya que de El Salto sólo han empleado una persona que gana RD$100 al día, a nadie más.
Deforestación en gran escala
Lo que más preocupa a Teofilo González es la tumba de árboles que hace la minera.
“En realidad es una deforestación en gran escala. De ahí sacan muchos árboles, cortan indiscriminadamente, muchos para botarlos, porque son nuevos, y otros para comercializarlos”, dijo.
Destacó que aún en tiempo de sequía del lugar que está dañando la minera brota agua, lo que evidencia la gravedad del daño ecológico que están haciendo.
Próximo a Reserva Ébano Verde
La comunidad de El Salto, El Pedregal, donde está la mina, es una zona de amortiguamiento de la reserva científica “Ébano Verde”.
Los campesinos del lugar temen que la destrucción ambiental termine con el más importante recurso que tienen: la belleza de la zona, que sirve para atraer turistas.
Pero los defensores del negocio de la mina dicen que en Jarabacoa no hay otra mina y que el impacto ecológico es mínimo.
“Nosotros queremos ver cómo nos paran eso”, remarcó Alcántara Romero.
Fuente: Eldia.com.do







