Que es el Ecoturismo?
Se puede definir al ecoturismo como un turismo responsable que busca minimizar los impactos ambientales, que valoriza y contribuye activamente a la conservación de los ecosistemas y que genera ingresos para la población local.
El ecoturismo puede hacer un uso consuntivo o no consuntivo de los ecosistemas.
El uso consuntivo se refiere a cualquier actividad que implique la extracción o el consumo de un recurso natural, como la pesca o la recolección de especimenes con fines científicos o de entretenimiento.
El uso no consuntivo está relacionado con la observación de vida silvestre y el disfrute estético del paisaje, como el alpinismo, buceo, campismo o campig, ciclismo de montaña, descenso en rápidos (Rafting), espeleología, fotografía de fauna silvestre, kayaquismo, navegación recreativa y la observación de aves.
Esta nueva corriente turística es resultado de los cambios en los valores y hábitos de vida ocurridos en las poblaciones que procuran mejorar su calidad de vida (mediante nuevas formas de utilización del tiempo libre y un ambiente limpio). En esta transformación de la sociedad contemporánea, la llamada crisis ambiental ha jugado un papel central.
Efectivamente, la creciente contaminación de la atmósfera, los suelos y el agua; la pérdida de múltiples especies de la flora y la fauna; la destrucción de la capa de ozono, etc, que en conjunto y a largo plazo representan un peligro para la sobrevivencia humana, pero que en lo inmediato se traducen en una pérdida de la calidad de vida, han sido determinantes para que en los últimos 20 años surgieran los movimientos sociales conservacionistas, ecologistas y ambientalistas.
El turismo, como actividad económica y práctica social, no podía estar al margen de esta reconceptualización y resignificación. Efectivamente, la creciente preocupación ambiental fue determinante para el surgimiento de la corriente turística que tiene como destino la naturaleza o ecoturismo.
A menos que la comunidad conservacionista tome el liderazgo para insistir en definiciones rigurosas, cualquier rasgo verde se calificará como ecoturismo.
Lo que la industria necesita y el público debe reclamar es una regla para medir el impacto del turismo sobre los recursos naturales y culturales. Se requiere del establecimiento de principios bien fundamentadas y lineamientos claros para un involucramiento activo y apropiado de carácter intersectorial, en el que participen autoridades públicas, comunidades locales, administradores de parques y otras áreas protegidas, ONG´s y las empresas privadas.
Se requiere, asimismo de investigaciones a fondo, tanto de carácter regional como a nivel de sitio específico, sobre los impactos ambientales y socioeconómicos del ecoturismo, el desarrollo de estrategias a nivel nacional y regional, la definición de itinerarios y circuitos ecoturísticos, así como el establecimiento, monitoreo y evaluación de proyectos piloto hábilmente seleccionados.
Existe una escala de los niveles del ecoturismo elaborada por John N. Shores, que aunque está todavía en sus etapas de desarrollo, se ofrece como un ejemplo del esfuerzo cooperativo que debe involucrar a los viajeros, los operarios de tours, las comunidades locales, y los ambientalistas.
NIVEL 0:
Requiere que los viajeros reciban una mínima concientización de la fragilidad de los ecosistemas que se visitarán. Los viajes “incidentales” en la naturaleza usualmente se calificarán en este nivel.
NIVEL 1:
Requiere que un flujo positivo de apoyo monetario exista entre el ecoturista y los ecosistemas visitados. Designaciones de contribuciones, tanto impuestos aeroportuarios o un porcentaje designado de los costos domésticos, calificarán para este nivel.
NIVEL 2:
Requiere que el ecoturista se involucre en forma personal en la conservación del medio ambiente. Algunos tours se han organizado alrededor de actividades para sembrar árboles, o recolectar basura en zonas visitadas.
NIVEL 3:
Requiere que se certifique que el sistema total del tour sea benigno para el medio ambiente. El análisis del sistema debe incluir, por lo menos el transporte aéreo así como el transporte local, la comida y el alojamiento. Este nivel requiere demostrar que el efecto neto de la presencia del viajero sea neutral o positiva.
NIVEL 4:
Requiere demostrar que el impacto del viajero sea positivo. Debe haber esfuerzos para usar tecnología apropiada, reducir el consumo de energía, reciclar, establecer agricultura orgánica, fomentar métodos sustentables de aprovechamiento, y establecer una contribución personal para restaurar ecosistemas degradados.
NIVEL 5:
Significa un viaje donde todo opera en forma ambientalmente sana. Esto incluye la propaganda, el transporte, el alojamiento, los alimentos y el tratamiento de todos los residuos. Este nivel debe ser la meta global para todos los que apoyan el ecoturismo.
En este nivel:
• Se prohíbe usar las solicitudes por correo.
• Se prohíbe la publicidad en revistas de papel que no se puedan reciclar.
• El transporte debe ser ambientalmente benigno (no hacer uso de los Concordes, uso limitado de petróleo, tal vez se limita solamente a transporte solar y animal, además de nadar y caminar).
• El alojamiento y todas las actividades de los turistas y personal del tour deben ser de carácter benigno para el medio ambiente.
• La calefacción y el aire acondicionado deben ser solares o de bajo impacto ambiental.
• Los alimentos y todos los recuerdos del viaje serán producidos en formas sustentables.
• Todos los residuos serán tratados en formas benignas.
• El control y tratamiento de las aguas servidas serán un requisito absoluto.
• Los productos usados serán reciclados.
• Jabones y materiales de limpieza serán bio-degradables.
• En pocas palabras la no degradación del medio ambiente.
De acuerdo con sus intereses y la duración de su estancia, los turistas de naturaleza pueden agruparse en tres categorías:
Ecoturista casual:
Muestra un interés superficial en la naturaleza, sensibilidad ambiental promedio, periodos de estancia sumamente cortos (generalmente de un día), gran demanda de infraestructura, grandes expectativas con respecto a la experiencia buscada pero no le otorga importancia a un contexto natural no perturbado y no demanda información sobre el lugar que visita. Es poco sensible a las grandes concentraciones de visitantes.
Ecoturista promedio:
Expresa un interés por la naturaleza poco especializado, sensibilidad ambiental superior al promedio, periodos de estancia relativamente cortos, demanda una infraestructura convencional, tiene grandes expectativas acerca de la calidad de la experiencia y demanda información, no es muy exigente con respecto a los contextos naturales no perturbados, no evita totalmente las grandes concentraciones de visitantes.
Ecoturista radical:
Muestra un interés claramente definido por la naturaleza, gran sensibilidad ambiental, largos periodos de estancia, demandas de infraestructura mínimas, grandes expectativas sobre la experiencia que desea obtener y exige contextos naturales no perturbados, evita las grandes concentraciones de visitantes.
Para ser auténticamente ecológico, el turismo de naturaleza debe respetar los siguientes principios: Ofrecer como fuente de valor y atractivo el disfrute de ecosistemas naturales y elementos biofísicos. Contribuir a la protección de ecosistemas, paisajes distintivos y la vida silvestre mediante el apoyo a medidas de conservación concretas.
Desarrollarse de manera acorde con las características particulares de cada ecosistema. Adaptarse a las condiciones de la región, incorporando paulatinamente a las comunidades locales en los beneficios, toma de decisiones y operación, permitiendo su crecimiento gradual, y con ello, la reducción de impactos negativos que pudiera generar. Emplear a la población local en las empresas turísticas y usar productos y servicios locales tradicionales de la zona. Respetar la calidad del paisaje y el ambiente.
Publicitar y comercializar los servicios turísticos en áreas naturales con base en la apreciación, el entendimiento y su valorización por parte del público. La Sociedad Americana de Agencias de Turismo-ASTA ha desarrollado lineamientos en asociación con Club Med. Si viajas en plan de negocio, para disfrutar, o ambos, todos los ciudadanos presentes y futuros del mundo te agradecerán el respetar a los diez mandatos del viajero mundial, que son:
Respetar la fragilidad de la Tierra.
Dejar solamente huellas sencillas, es decir tomar solamente fotografías.
Para aumentar el sentido de sus viajes, educarse sobre la geografía, las costumbres y las culturas de la región que se visita.
Respetar la soledad y dignidad de otros.
No comprar productos de especies de flora y fauna amenazada.
Siempre seguir por las trechas señaladas.
Informarse y apoyar programas conservacionistas y organizaciones trabajando para mejorar el medio ambiente.
Cuando sea posible, caminar o usar medios de transporte que son ambientalmente sanos.
Preferir a los miembros de la industria de viajes que fomentan la conservación de energía y del medio ambiente; la protección del agua y aire; el reciclaje de materiales; el manejo seguro de deshechos y materiales tóxicos; el control de ruido; la participación de la comunidad; y que proporcionan personal adiestrado y experimentado que demuestran su dedicación a los principales conservacionistas.
Preguntar a su agente de viajes ASTA por las organizaciones que suscriben a los reglamentos ASTA para los viajes por aire, tierra, y mar.





